Un camellero de Dubai, un actor de Los Ángeles, un fan de Bruce Lee en Hong Kong, un músico de Tango en Buenos Aires, un broker de Nueva York, y un cosmopolita de Sao Paolo están ahora más conectados que nunca. En un tiempo en el que contamos cada vez con menos barreras para viajar, se propicia el contacto intercultural a nivel mundial. En este entorno se entiende el viaje como una experiencia cada vez más rutinaria. En ocasiones hacemos viajes fugaces bien por motivo de negocios o de ocio, pero la falta de tiempo así lo exige. Este es un llamamiento al idealismo viajero de antaño en el que un viaje suponía una experiencia única a la que se le prestaba toda la atención y esfuerzo.
¿Qué mejor época que la nuestra para aprender a conciliar la facilidad de traslado con la ilusión genuina de la experiencia?
Hagamos hincapié en no acostumbrarnos a lo bueno, no dar nada por sentado y así dejarnos sorprender sin
límites.Aprovechemos que hasta el rincón más alejado del mundo está ahora más cerca de cada uno de nosotros para disfrutar de la experiencia de viajar a la antigua.
¿Qué mejor época que la nuestra para aprender a conciliar la facilidad de traslado con la ilusión genuina de la experiencia?
Hagamos hincapié en no acostumbrarnos a lo bueno, no dar nada por sentado y así dejarnos sorprender sin
límites.Aprovechemos que hasta el rincón más alejado del mundo está ahora más cerca de cada uno de nosotros para disfrutar de la experiencia de viajar a la antigua.